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Mi Cinturon Negro

  • 19 sept 2024
  • 2 Min. de lectura

A pocos meses de cumplir 40 años de Taekwon-do y revolviendo el baúl donde guardo las cosas tan importantes, que no hace falta ni verlas todos los días porque están dentro de uno, ni mostrarlas porque solo tienen valor de tesoro para el poseedor, apareció descolorido, gastado, casi frágil, mi primer cinturón negro.

Recuerdo la intensidad y nerviosismo mezclado con gran seguridad y emoción de ese día, esa seguridad que te da la preparación dedicada, entusiasta, responsable, disciplinada y esa emoción de estar a un paso de alcanzar eso por lo que tanto trabajaste y que en esa época solo algunos pocos poseían, era sin duda "El Logro".

Finalizado el examen, recibí la nota que lo confirmaba, era cinturón negro de Taekwon-do y nada podría superar esa alegría o al menos eso pensaba.

Un par de días después, volvía al gimnasio, obvio con el cinto rojo p/negra, en esa época conseguir un cinturón negro no era como ahora, y finalizada la clase y después de reiterar las calificaciones delante de mis compañeros, mi Maestro, el Gran Master Nestor Galarraga se saco su cinturón de la cintura y lo ató en la miá, en ese momento entendí que siempre puede haber una emoción mayor.



Use ese cinturón hasta la categoría de IV dan, un montón de años, descolorido, asomando su tela relleno a la altura de donde fricciona el nudo, hasta que un día el propio Maestro me dijo es hora de cambiarlo.

A partir de ahí use otros, pero, para mi ultima competencia internacional, Cabo Frio - Brasil, que también fue la última de mi etapa de competidor, volví a usar el cinturón de mi Maestro.

Tal vez alguien algún día a la distancia en el tiempo, lo encuentre, y piense, quien guardaría este pedazo de tela rotoso con tanto aprecio.

El valor no siempre lo puede pagar el dinero.


 
 
 

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